lunes, 27 de julio de 2015

BREVE RESEÑA DE UNA NOCHE DE FERIA EN SANTIAGO TUXTLA, VERACRUZ Por Octavio Ponce Cadena

BREVE RESEÑA DE UNA NOCHE DE FERIA EN SANTIAGO TUXTLA, VERACRUZ

Por Octavio Ponce Cadena


Es sábado 25 de julio de 2015, al atardecer. Se celebra el día de Santiago Apóstol y es por ello que Santiago Tuxtla, la ciudad colonial, se vuelve el centro neurálgico de Los Tuxtlas. Inicia la procesión y la cabalgata y la marea humana se aglutina para observarla. A lo lejos se ve el humo de los puestos de garnachas y empanadas, mezclado con el intenso reflejo del sol cobrizo y el color nacarado y ocre ladrillo de sus edificios.El esplendor de la imagen de la feria del Santiago tradicional, surge como una postal.La orgia de sonidos, colores, olores, sabores y visiónes, me envuelven.Las jaranas, el entarimado y el zapateado, se van escuchando poco a poco, con clara nitidez, hasta la estridencia total en el acercamiento a la Plaza Cervantina y su choza cultural.Las primeras luces centellantes empiezan a encenderse, el teatro del pueblo se llena de esplendor musical, el Parque Olmeca y su quiosco se llenan de payasos, contadores de sueños y puestos de fantasías, bebidas, golosinas y remedios para todos los males.El Xoxogo, acompañado de jugo cítrico y las tradicionales garnachas, acarician mi sentido del olfato.A lo lejos, el recinto ferial luce majestuoso, envuelto entre sonidos de norteña banda y murmullos de voces juveniles, y su oscuro, sinuoso y denso camino.La algarabía de la feria de Santiago Tuxtla, me obliga a pasear lentamente sin la esclavitud del horario, siguiendo la mudable inspiración del gentío; soy un pasajero en un mundo móvil y errático adaptado al ritmo de jaranas, tambores y zapateados.Es medianoche y se encienden los juegos pirotécnicos frente a la iglesia.Al finalizar, emprendo de nuevo mis pasos hacia la Plaza Cervantina donde los jaraneros siguen la fiesta y exclaman: “¡nos vamos hasta el amanecer!”.Me dirijo hacia la carretera y abordo un taxi colectivo y me acompañan una señora y dos jóvenes; uno de ellos se queja amargamente, pues se equivocó de estación del autobús, por lo cual tendrá que caminar hasta Ohuilapan, mientras el otro joven lo consuela con un dejo de sabiduría y filosofía pueblerina; le cita proverbios y párrafos de obras literarias de autores celebres.Así llego al centro de San Andrés Tuxtla, donde me envuelve el silencio de la noche, camino hacia mi casa, recordando todo lo vivido en la feria de Santiago Tuxtla y, como dice una canción que escuché en algún lugar… “camino lentamente, me bebo un suspiro y enciendo un recuerdo y me lo fui fumando”.




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